La Reina Niña, soberana de Uzanthune y Reina de los Vampiros, no dirige sus niveles de la misma forma en la que la Espada Soberana de Almas lo hace.

Allí donde la canción de la Unidad de la Espada proyecta la voluntad del artefacto sobre todos sus dominios, la Reina Niña extiende su dominio sobre una caterva de poderosos servidores, quienes proyectan su voluntad sobre sus legiones no muertas.

Uno de esos servidores es Athazarot, el Hundido.

El mundo de Infinity Dungeon no es, a pesar de lo que podría parecer, tan diferente de otros mundos. Sí, no tenemos cielo, ni sol, ni lunas, como otros mundos, pero a grandes rasgos, seguimos adorando dioses, sufriendo penalidades y viviendo aventuras como el resto de habitantes de los planos.

Sí, nosotros, yo Agrion Velar, conozco la existencia de otros planos, y otros mundos. Incluso he visto algunos viajeros que afirmaban venir de otras tierras, y me han contado historias de mundos increíbles, como Etheria, o terribles, como Black Hammer. 

Esto viene a cuento de explicaros que aquí también estamos familiarizados con la presencia de seres como los elementales, y los genios.

Por razones obvias aquí recibimos principalmente la visita de daos y efreets, aunque las historias sobre marids y djinn no nos son desconocidas.

Lo que nunca, jamás, ninguna historia, ni ningún viajero planar, ni ningún tomo arcano, me han confirmado, es la existencia de alguien como Athazarot.

Athazarot es un genio, un visitante de un plano elemental que ha elegido (o ha sido obligado a elegir) la Fortaleza de los Vientos Sollozantes como hogar. Lo extraño es que Athazarot nones un genio de ninguna de las especies que he mencionado. Es un genio del plano elemental de la energía negativa

Y hasta donde yo sé podría ser único en su especie.

Con inmensos poderes sobre elementales negativos, no muertos y seres de ultratumba, y numerosos dones oscuros, Athazarot sirve a la Niña Vampira proyectando su voluntad sobre una región importante del nivel 255.

Su piel negra como la superficie de un espejo oscuro, parece brillar sin luz, reflejando no las formas de quienes ante él se encuentran, sino sus almas inmortales.

Sus más de tres metros de altura, y su vigorosa figura, así como su diabólico rostro y sus más terribles aún ojos violetas sin pupila, le confieren un aspecto amenazador.

Mención aparte merece también su habilidad para conceder deseos, pues difiere enrmemente de la de otras especies de genios conocidas. Athazarot parece tener unos peculiares requisitos sobre a quién concede esos deseos, así como una perversa y retorcida forma de llevar a cabo lo que él llama sus “dones oscuros”

Mención aparte merecen sus propios servidores. Ya hemos mencionado los elementales de energía negativa, pero también cabría destacar los mephits oscuros,   los golems de cadenas vampíricas, los fractales de pesadilla (una corrompida versión de los servidores fractales de los dioses) y otros muchos que parecen haberle acompañado desde su mundo de origen, durante su exilio.

Athazarot no es sino uno de los muchos peligros de la Fortaleza de los Vientos Sollozantes, pero desde luego, sus poderes, y el hecho de ser único en su especie (que se sepa) en el mundo de Infinity Dungeon o en cualquier otro lugar, le dan entidad suficiente como para hacer mención aparte de su existencia, antes incluso de llegar a la descripción geográfica de sus dominios, o a su misma sede del trono, la llamada Cámara de Athazarot, el Hundido.

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